Nosotros, los Gitanos

Título original: Nous, les Gitans

Dirección: Alberto Spadolini

Producción:

Nacionalidad: Francia

Año: 1950

Formato: documental

Palabras clave: Baile, infancia gitana, mito de Carmen, Spadolini

Duración: 25 min

Romipén: No

Sinopsis:

Documental francés en el que, con la excusa de presentar la vida de los gitanos andaluces, muestra algunos números de música y baile cantados en en castellano, salvo uno en árabe; este último claramente destinado al lucimiento del bailarín Spadò (Alberto Spadolini), director de la película.

Comentario crítico:

La Filmoteca francesa conserva este documental titulado Nosotros, los gitanos dirigido por el pintor, bailarín y espía Alberto Spadolini. De origen italiano, Spadolini (1907-1972) gozó de una vida de película. Fue socio de Joséphine Baker en el Casino de París, bailó para el Führer y otros jerarcas nazis y fue miembro de la Resistencia. Conocido en desde los años treinta como el “bailarín desnudo” por el escaso ropaje que portaba en actuaciones como las que se muestra en este documental, la documentación fotográfica que se conserva de su obra -vestido en atuendo de torero- atestigua asimismo la importancia en su repertorio de las danzas españolas, tan de moda a principios del siglo XX.

El argumento de Nosotros, los gitanos es asimismo obra de Spadolini, así como la coreografía que él mismo interpreta. Entre los objetivos declarados del documental se hallaba el plasmar una imagen fiel del carácter de los gitanos andaluces para lo que, tal como indica un intertítulo, se habían descartado el añadido de comentarios que acompañasen a las escenas. Sin embargo, y pese a que, en efecto, se contemplan unos planos de interés etnográfico en la que se muestran caravanas, a una gitana lavando la ropa y a niños alegres jugando con un perrito, el grueso del documental pone de manifiesto repetidos estereotipos romaníes: el “conjuro gitano”, la lectura de manos, y la presencia del fuego en torno al cual se sitúan un grupo numeroso que acompaña a los guitarristas y ante el que se presentan algunas piezas de baile. Estos mismos intertítulos se refieren a los representados como “«tribus» gitanas de Andalucía donde sobreviven numerosos vestigios de la ocupación mora”, si bien los músicos (entre ellos, Angelillo de Valladolid) están ataviados con ropa propia de artistas mientras que algunos miembros del público parecen más bien payos disfrazados de gitanos.

Las recurrentes alusiones a Al-Andalus son indicativas de una estrategia de exotización de los romaníes, como queda de manifiesto en la canción cantada en árabe por una vocalista que interpreta a una mujer abandonada por un joven aventurero que viaja a Andalucía, una excusa para justificar el número de un Spadolini cuasi desnudo, de modo que, además de usurpar la autorrepresentación romaní titulando esta película “Nosotros, los gitanos” el director encarna además a un norteafricano cuya única caracterización para interpretarlo se fundamenta en su desnudez.

 

Lidia Merás

Bibliografía:

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