Canta, gitano
Título original: Canta, gitano
Dirección: Tony Gatlif
Producción: CEPEC, Nicolás Astiarraga P.C.
Nacionalidad: Francia
Año: 1982
Formato: Ficción
Palabras clave: autorrepresentación, flamenco, Manuel de Paula, Mario Maya, porrajmos
Duración: 10 min.
Romipén: Si
Sinopsis:
Un grupo de gitanos de varias nacionalidades llegan en tren a un campo de concentración durante el III Reich.
Comentario crítico:
Ganador del premio al Mejor Director en el Festival de Cannes de 2004 por su película Exiles, Tony Gatlif es uno de los directores de cine romaníes más prestigiosos. Este cortometraje musical muestra un tema poco representado en el cine, el porrajmos o genocidio gitano durante la Segunda Guerra Mundial. Los historiadores estiman que los nazis y sus aliados mataron a cerca del 25% de todos los gitanos europeos, unas 220.000 personas. En Núremberg, los gitanos fueron excluidos de los juicios, por lo que ningún romaní habló como testigo ni tampoco lo hizo nadie en su nombre. Uno de los aspectos más interesantes de Canta Gitano es que se trata de una película multilingüe (alemán, francés, español y ¿romanó?). Curiosamente, el cortometraje se estrenó sin subtítulos, subrayando la naturaleza políglota de los diferentes grupos romaníes: los khaló (asentados sobre todo en España y Portugal), los manouches (en Francia), los sintis (Europa Central) … De hecho, el título original de esta producción francesa está en español.
La película transmite las cualidades subversivas de la música y, por extensión, el poder del arte para rebelarse contra la opresión e inspirar a otros para liberarse. El cante es un grito a favor de la libertad, uno de los valores gitanos más preciados. Por eso, cuando el cantaor (Manuel de Paula) es asesinado, el estallido de la metralleta se funde con el sonido ensordecedor del tablao improvisado (esa puerta que el bailaor utiliza para su coreografía).
El flamenco, en el contexto del encarcelamiento, actúa como un elemento subversivo que conlleva la muerte, pero también está ligado a la liberación. Este estilo musical, siempre importante en la obra de Gatlif, se presenta como expresión de todos los gitanos, no sólo de los españoles, para comunicar un profundo dolor, pero también expresar la unidad del pueblo gitano.
Así pues, Gatlif pone de manifiesto el sufrimiento oculto de su pueblo pero, al mismo tiempo, lo vincula con la tradición fílmica de las narraciones del Holocausto, por lo que el espectador reconoce fácilmente motivos recurrentes similares en este tipo de películas, como las vías del tren, el alambre de espino y la llegada nocturna de los prisioneros al campo de concentración. Hay, sin embargo, algunos elementos inusuales: el uso de la música en una película sobre el Holocausto, visto antes en El violinista en el tejado (1971), de Norman Jewison, pero bastante infrecuente; y, sobre todo, el énfasis en la naturaleza multicultural y políglota de este grupo étnico.
Lidia Merás
Bibliografía:
- Silvia ANGRISANI y Carolina TUOZZI, Tony Gatlif. Un cinema nomade, Lindau, Torino, 2003.
- Yosefa LOSHITZKY, “Quintessential Strangers: The Representation of Romanies and Jews in Some Holocaust”, Framework: The Journal of Cinema and Media, Vol. 44, No. 2, Cinematic Images of Romanies (2003), pp. 57-71.

